Consejo de Derechos Humanos
Quincuagésima séptima sesión
9 de septiembre–9 de octubre de 2024
Punto 3 del orden del día
Promoción y protección de todos los derechos humanos, civiles,
políticos, económicos, sociales y culturales,
incluido el derecho al desarrollo
Declaración escrita presentada por el Centre Zagros pour les Droits de l’Homme, una organización no gubernamental con estatus consultivo especial.
El Secretario General ha recibido la siguiente declaración escrita, que se distribuye de acuerdo con la resolución 1996/31 del Consejo Económico y Social.
[12 de agosto de 2024]
Introducción
Los kurdos, un pueblo indígena y ancestral, han vivido en sus tierras durante más de 10,000 años. Repartidos entre varios países, la mayoría de la población kurda se encuentra en Turquía, Irán (República Islámica), Irak, Siria y Armenia. Sin embargo, las estadísticas oficiales sobre su número son escasas debido a las políticas específicas de estos países. Se estima que su población ronda entre 35 y 40 millones. Históricamente, los kurdos han enfrentado genocidios y represiones a lo largo de la historia antigua y moderna.
Comunidad kurda en Irán
En Irán, los kurdos representan aproximadamente el 16 al 17% de la población, es decir, alrededor de 14 a 15 millones de personas. Residen principalmente en las provincias de Azerbaiyán Occidental, Kurdistán, Kermanshah, Ilam, Lorestan y Hamadán, con algunos también viviendo en las provincias de Jorasán. Religiosamente, la mayoría de los kurdos en Irán son musulmanes, predominantemente sunitas, con una presencia notable de chiitas, así como de adherentes a otras creencias como los Yarsanis (Ahl al-Haq), los bahaís y los zoroastrianos.
Discriminación y Derechos Humanos
A pesar de los derechos iguales prometidos por la constitución iraní, los kurdos continúan enfrentando una discriminación sistemática que limita su acceso al empleo, la vivienda, la educación y los cargos políticos. Las regiones kurdas en Irán presentan algunas de las tasas de desempleo más altas del país, un problema agravado por la marginación económica y la falta de inversión pública en estas áreas. La enseñanza del idioma kurdo también está ausente en las escuelas públicas, encontrándose solo en contextos privados, lo que supone un gran obstáculo para la preservación del idioma y la cultura kurda.
En 2024, la represión contra los kurdos se intensificó, con arrestos arbitrarios, actos de tortura y ejecuciones de activistas kurdos. Los defensores de los derechos humanos y los activistas medioambientales continúan denunciando el uso desproporcionado de la fuerza por parte de las autoridades iraníes, así como las inhumanas condiciones de detención en las que se mantienen a los presos políticos kurdos.
Condiciones Económicas
Las regiones kurdas en Irán sufren una flagrante negligencia económica, lo que lleva a una pobreza arraigada y un subdesarrollo crónico. Los proyectos industriales son limitados o están prohibidos, y aunque la región es rica en recursos naturales como el petróleo y el oro, los beneficios de su extracción no se destinan a las poblaciones locales. Los ingresos generados se dirigen en gran medida hacia el centro del país, reforzando así las disparidades económicas entre las regiones kurdas y el resto de Irán.
Medio Ambiente
Las políticas medioambientales del gobierno iraní perjudican gravemente a las regiones kurdas. La destrucción de bosques, la desviación de recursos hídricos y el secado de los lagos Urmía y Zeribar han provocado fenómenos naturales peligrosos que afectan gravemente a las comunidades locales.
Educación
La falta de infraestructura educativa y la ausencia de enseñanza en la lengua materna kurda constituyen grandes obstáculos para la educación de los niños kurdos. La prohibición de la enseñanza del idioma kurdo en las escuelas públicas priva a los jóvenes kurdos de la posibilidad de ser educados en su lengua materna, lo que amenaza la transmisión de su cultura e identidad.
Cultura y Religión
Los kurdos en Irán enfrentan estrictas restricciones culturales que afectan profundamente su vida cotidiana y su identidad colectiva. El Estado impone limitaciones en la elección de nombres kurdos para los niños, lo que constituye una violación directa a la expresión cultural de los kurdos.
En el ámbito religioso, aunque el islam sunita es reconocido, los kurdos sunitas enfrentan una discriminación notable. Las autoridades chiitas en el poder tienden a marginar a los kurdos sunitas, quienes a menudo son excluidos de los cargos de poder y las funciones públicas. Esta marginación religiosa también se manifiesta en la represión de las prácticas religiosas sunitas, incluida la clausura de mezquitas sunitas y el arresto de líderes religiosos sunitas.
La religión Yarsani, practicada principalmente por kurdos, no es reconocida por el Estado iraní. Los adeptos a esta religión son a menudo perseguidos y discriminados, y sus lugares de culto son vigilados o cerrados.
Derechos Políticos
Las manifestaciones políticas de los kurdos en Irán son reprimidas regularmente por las fuerzas de seguridad, a menudo con una violencia excesiva. Los activistas kurdos, incluso aquellos que abogan por soluciones pacíficas, son arrestados frecuentemente y condenados a largas penas de prisión. El gobierno iraní justifica estas acciones invocando amenazas a la seguridad nacional, pero los defensores de los derechos humanos denuncian estas represiones como violaciones flagrantes de los derechos políticos y civiles.
Ejecuciones y Represiones
Durante los primeros seis meses de 2024, 76 ciudadanos kurdos fueron ejecutados en Irán. Este número sigue aumentando, con un incremento en las condenas a muerte impuestas a activistas políticos kurdos, a menudo tras juicios injustos y basados en acusaciones de «Moharebeh» (enemistad contra Dios) o terrorismo.
Homicidios Extrajudiciales
Durante los primeros seis meses de 2024, 37 Kolbars fueron asesinados y más de 237 heridos, a menudo por disparos directos de las fuerzas armadas. Los Kolbars, porteadores kurdos que transportan mercancías a través de la frontera montañosa entre Irán y el Kurdistán iraquí, son considerados contrabandistas ilegales por las autoridades iraníes, a pesar de que esta actividad es a menudo su único medio de subsistencia debido a la falta de oportunidades económicas en las regiones kurdas.
Recomendaciones a la República Islámica de Irán Respecto a los Derechos de los Kurdos:
1. Adhesión al Derecho Internacional Humanitario:
Como signatario del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, Irán debería cumplir estrictamente con las normas del derecho internacional humanitario. Esto implica un uso medido y proporcionado de la fuerza, de acuerdo con los principios internacionales de justicia y derechos humanos. Irán también debe garantizar que los juicios de los activistas kurdos cumplan con los estándares internacionales de justicia, incluyendo garantizar procedimientos justos y la ausencia de tortura.
2. Implementación de los Derechos de las Minorías:
Se anima a Irán a implementar plenamente las disposiciones de la Declaración sobre los Derechos de las Personas Pertenecientes a Minorías, que cubre los derechos nacionales, étnicos, religiosos y lingüísticos. Esto incluye la protección y promoción de los derechos culturales, sociales y económicos de las comunidades kurdas, asegurando así su plena integración y participación en la sociedad iraní.
3. Lucha Contra la Intolerancia y la Discriminación:
Se recomienda que Irán intensifique sus esfuerzos para combatir todas las formas de intolerancia y discriminación, de acuerdo con la Resolución 16/18 del Consejo de Derechos Humanos. Esto incluye combatir los estereotipos negativos, la estigmatización, la discriminación y la incitación a la violencia basada en la religión o las creencias. Un compromiso activo en estos ámbitos contribuiría a la creación de una sociedad más inclusiva y respetuosa de la diversidad.
Projet Démocratique du Kurdistan iranien – PDKI, Alliance for Minority Rights, Kurdistan Human Rights Reporters Center, ONGs sin estatus consultivo, también comparten los puntos de vista expresados en esta declaración.