7 de enero de 2026
Los acontecimientos ocurridos los días 6 y 7 de enero de 2026 en la ciudad de Alepo, en particular en los barrios de Sheikh Maqsoud y Ashrafieh, mayoritariamente poblados por kurdos, constituyen una grave emergencia humanitaria y requieren una respuesta inmediata de la comunidad internacional.
Según informaciones concordantes procedentes de fuentes locales, internacionales e independientes, los enfrentamientos armados entre las Fuerzas Democráticas Sirias y fuerzas afiliadas al gobierno sirio, apoyadas por grupos armados aliados, han provocado la muerte de civiles, entre ellos mujeres y niños, numerosos heridos y el desplazamiento forzado de poblaciones ya extremadamente vulnerables. Se han registrado bombardeos de artillería, el uso de drones y ataques en zonas densamente pobladas, en clara violación de los principios de distinción, proporcionalidad y precaución consagrados en el derecho internacional humanitario.
Las infraestructuras civiles han sido directamente afectadas, incluidos establecimientos médicos, lo que agrava una situación humanitaria ya crítica debido a meses de restricciones de acceso, escasez de alimentos y suministros médicos, así como cortes prolongados de electricidad y servicios esenciales. Miles de civiles se encuentran actualmente atrapados, sin rutas de salida seguras ni acceso garantizado a la ayuda humanitaria.
Ante esta situación alarmante, lanzamos un llamamiento urgente:
A todas las partes en el conflicto, incluidas las fuerzas gubernamentales sirias, los grupos armados afiliados y las Fuerzas Democráticas Sirias:
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Cesar inmediatamente todas las hostilidades en las zonas habitadas;
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Garantizar la protección efectiva de la población civil y de los bienes de carácter civil;
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Abstenerse de todo ataque indiscriminado y respetar estrictamente el derecho internacional humanitario y el derecho internacional de los derechos humanos.
A las autoridades sirias de transición:
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Garantizar un control efectivo sobre todas las fuerzas bajo su autoridad o que operen con su consentimiento;
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Abrir sin demora corredores humanitarios seguros que permitan la evacuación voluntaria de civiles y la entrega de ayuda humanitaria;
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Reanudar de buena fe un diálogo político inclusivo con los representantes kurdos a fin de prevenir cualquier nueva escalada de la violencia.
A los actores internacionales influyentes, en particular Francia y los Estados Unidos:
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Utilizar su influencia política y diplomática para exigir una desescalada inmediata;
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Apoyar activamente los esfuerzos de mediación y toda iniciativa destinada a la protección de la población civil;
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Respaldar una solución política conforme al derecho internacional, basada en la inclusión, la protección de las minorías y el respeto de los derechos humanos.
A las Naciones Unidas y a las organizaciones humanitarias internacionales:
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Intensificar el monitoreo independiente de las violaciones cometidas en Alepo;
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Exigir un acceso humanitario sin trabas a los barrios afectados;
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Considerar mecanismos de rendición de cuentas por las violaciones graves del derecho internacional.
La población de Alepo, ya marcada por más de una década de conflicto, no puede volver a ser rehén de rivalidades políticas y militares no resueltas. La protección de la población civil no es una opción política; constituye una obligación jurídica y moral.
Hacemos un llamamiento a todos los actores pertinentes para que actúen de manera inmediata con el fin de evitar una mayor escalada y una catástrofe humanitaria de mayor alcance, y para que sitúen la vida, la dignidad y los derechos de la población civil en el centro de todas las acciones presentes y futuras.
Centro Zagros para los Derechos Humanos


